Comida devorada

Número de almas que pasan.




lunes, 28 de diciembre de 2009

12 (¿Para qué la preparación?)


Quiero que cuando al mirarte
te diga que sos un imbécil,
aún llenos de alcohol,
nos sintamos cómodos
frente al silencio de la noche
porque tu sabes más que nadie
que para que yo sienta,
tú tienes que sentir primero,
porque si tu sientes,
algún gesto en tu sentir,
me aproximará a tu mundo
y es ahí precisamente
donde se hace presente
el silencio cómodo pero intenso,
nuestro.
No me dejaste, no me abandonaste
sólo decidiste ponerte una máscara
por un tiempo,
para que yo caiga en la inocencia
de pedirte a gritos que vuelvas,
y tú no vuelves cuando yo te pido,
vuelves cuando tienes que volver.
Y mientras te espero,
sé que no se escucharán ruidos en mi puerta,
porque allá fuera,
un mundo se rompe, otro se compone,
pero la gente piensa
que es más fuerte el dolor
que cualquier otra cosa.
Yo creo que mientras mis paredes
me sigan gritando,
mientras me encierren
obligándome a que las pinte,
mientras el sol se vaya de fiesta,
y la oscuridad reine en mis habitaciones,
estaré aquí,
sabiendo que el dolor no es más fuerte,
y que mientras todos corren
de un lado otro sin rumbo,
sin encontrar la verdad,
estaré esperando
que toques otra vez mi puerta,
feliz porque tocas otras,
y esos mundos son los que se componen
los de esperanza y amor.
El esperar no significa
dejarse estar,
no todo está tan contaminado
como parece,
porque mientras pinto mis paredes,
mientras el sol vuelve a mis habitaciones,
mientras espero que vuelvas,
otro se reconforta en mi dolor,
beben el cansancio de sus lágrimas,
que caen hacia sus pies heridos,
sin luz, sin vida.
Punta clara de sus dedos,
momentos que resplandecen
en sus ojos,
recuerdos de un amante fiel,
del más fiel;
no son recuerdos estúpidos
ni vacíos.
Las etapas por las que
nuestros ojos pasan,
se repiten,
pero esa repetición
siempre es diferente,
siempre tiene algo nuevo,
siempre se ve otra cosa;
por eso pintamos mis paredes,
para que cuando
sea necesario,
vengan a nuestros
brazos abiertos y entregados,
para contarnos,
que parece que el sol
se volvió a ir de fiesta...
Y nos pregunten:
¿Qué hacemos con todo esto?

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